La lepra o enfermedad de Hansen es una enfermedad infecciosa crónica causada por Mycobacterium leprae, que afecta principalmente la piel y los nervios periféricos. Aunque en Colombia y en Bogotá presenta una baja frecuencia, continúa siendo un evento de interés en salud pública debido a su potencial para generar discapacidad permanente cuando el diagnóstico y el tratamiento no se realizan de manera oportuna.
La incidencia de lepra en el periodo 2019 a 2025 ha mostrado fluctuaciones, con tasas entre 0,10 y 0,22 casos por cada 100.000 habitantes, sin mostrar incrementos sostenidos. La tasa de incidencia para 2026 a periodo epidemiológico 5 presenta una tasa de 0,08 casos por 100.000. La presencia de casos nuevos confirma que continúa existiendo la transmisión y diagnóstico de la enfermedad en el Distrito.
Para 2026 se registraron 19 casos prevalentes, con una prevalencia de 0,32 casos por 100.000 habitantes, inferior a la observada en años anteriores. La serie histórica muestra un incremento progresivo entre 2019 y 2022, alcanzando el mayor valor con 41 casos prevalentes, seguido de una disminución continua hasta 2026. La reducción de la prevalencia puede reflejar el egreso de pacientes por finalización del tratamiento, el adecuado seguimiento clínico y el bajo número de casos incidentes registrados en los últimos años.
En 2026 los casos nuevos se concentraron en cinco localidades, siendo Bosa la que aportó el mayor número de casos con el 33,3 % (n=2). Los demás casos se distribuyeron entre Santa Fe, Suba, Puente Aranda y Ciudad Bolívar, con un caso cada una. La distribución por edad muestra que la lepra continúa siendo una enfermedad predominante en adultos, concentrándose principalmente en personas entre 35 y 64 años. El 83,3 % de los casos nuevos fueron clasificados como multibacilares, mientras que solo el 16,7 % correspondió a formas paucibacilares. El predominio de casos multibacilares constituye un hallazgo relevante, dado que estas formas clínicas presentan mayor carga bacteriana y representan una fuente importante de transmisión cuando el diagnóstico ocurre tardíamente. Asimismo, aunque en 2026 no se han notificaron casos nuevos con discapacidad grado 2, la vigilancia histórica evidencia que este indicador ha estado presente en años anteriores, por lo que continúa siendo prioritario fortalecer el diagnóstico precoz para evitar secuelas permanentes.
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