Actualización indicadores Saludata a junio de 2026

 

  • Casos notificados de ESI-IRAG en temporada de lluvias

La Infección Respiratoria Aguda (IRA) ha sido relacionada con la variabilidad de la temperatura y la humedad relativa, además de otros factores ambientales como la contaminación atmosférica, la acción del viento, las precipitaciones y la presión atmosférica (1). Bogotá se ha caracterizado por tener un régimen con dos temporadas de lluvias, la primera entre marzo y mayo, y la segunda temporada entre septiembre y noviembre. Cabe anotar que estos períodos de precipitaciones para la mayoría de los años 2009 a 2022 mostraron un comportamiento inusual abarcando meses tradicionalmente secos. El análisis de los períodos secos y lluviosos junto con la notificación del evento ESI IRAG (evento 345 SIVIGILA distrital) para los años 2009 a 2019 permite determinar que el 60% de casos se presentan en temporada de lluvias, coincidiendo con estudios realizados que evidencian un patrón estacional en las infecciones respiratorias denominado “picos respiratorios” en los periodos de precipitaciones anteriormente descritos, siendo una de las razones el aumento en la circulación de los virus respiratorios durante las temporadas de incremento regional de las precipitaciones (2).

Del periodo 2009 al 2019, se denota que el año con mayor número de notificaciones es 2009 con 3.773 casos, lo cual se puede relacionar con la pandemia de Influenza virus A H1N1; le siguen el 2010 y el 2011, con 2.592 y 2.158 casos respectivamente, siendo estos mismos años los que muestran mayores registros en la precipitación (10114,6 mm en 2010 y 10640,1 mm en 2011) y el predominio del fenómeno de “La Niña”. Por el contrario, el 2015 registra la menor notificación (545 casos) y se acompaña de la precipitación anual acumulada más baja de estos años (5867,4 mm) y de la presencia del fenómeno climático “El Niño” que atenúa las lluvias.

La notificación para el 2020 (11.161 casos) se ve afectada por la inclusión de casos sospechosos de COVID-19, especialmente durante los meses iniciales de la pandemia (marzo a julio), lo cual hace que los datos de ese año no sean comparables con los datos del histórico del evento. Para el 2021 se registró una notificación de 1.686 casos de IRAG, teniendo en cuenta que por la contingencia de COVID-19 la vigilancia priorizó la adherencia a la definición operativa de este evento respiratorio; el 66% de las notificaciones (1.106 casos) se presentaron en meses lluviosos. En el 2022, los datos señalan 4.278 casos de ESI-IRAG notificados, 82% correspondientes a los meses de febrero a junio y septiembre a diciembre, los cuales se clasificaron como lluviosos.

En cuanto a 2023, se tiene una notificación de 4.080 casos y en 2024 de 5.151 casos, 47% y 49% de estos respectivamente, correspondientes a meses lluviosos. Según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), para esos años “La Niña” se evidenció en enero de 2023, mientras que “El Niño” desde mayo de 2023 hasta abril de 2024; estos fenómenos de variabilidad climática favorecen las infecciones respiratorias, en el primer caso mediante el aumento de lluvias y en el segundo, debido a condiciones climáticas que propician temporadas secas las cuales contribuyen a la suspensión de partículas contaminantes en el aire y por tanto afectan la calidad de este.

De manera preliminar, en 2025 se notificaron 5.093 casos de ESI-IRAG, 82% de estos en los meses lluviosos del período (febrero a agosto, octubre y noviembre). Asimismo, datos preliminares de 2026 señalan 1.090 casos notificados entre enero y marzo, trimestre predominantemente lluvioso.

 

Referencias:

 

(1) Robles Sánchez, Danny E. Influencia de la temperatura y humedad ambiental en las infecciones respiratorias agudas (IRA) en la ciudad de Huaraz, periodo 2012 – 2016, 2018 [Tesis Doctoral]. Huaraz: Unasam; 2019 [citado 3 Abr 2020]. Disponible en: http://repositorio.unasam.edu.pe/bitstream/handle/UNASAM/3340/T033_71449783_T.pdf?sequence=1

(2) Correal, María; Marthá, Juan; Sarmiento, Rodrigo. Influencia de la variabilidad climática en las enfermedades respiratorias agudas en Bogotá. 2015. Biomédica, 130-138. Disponible en:https://revistabiomedica.org/index.php/biomedica/article/view/2456/2811

 

 

Análisis enfermedades transmitidas por vectores

  • Evento vectorial Dengue:

El dengue es una enfermedad viral transmitida por mosquitos del género Aedes (principalmente Aedes aegypti), que representa una amenaza creciente para la salud pública global debido a su expansión geográfica y al incremento en la frecuencia y magnitud de los brotes en regiones tropicales y subtropicales (1). Clínicamente se caracteriza por fiebre alta, dolor de cabeza intenso, mialgias, artralgias, náuseas y vómitos, y en casos severos puede evolucionar hacia formas hemorrágicas o shock, con elevada mortalidad si no se atiende oportunamente (1).

Desde la perspectiva de salud pública, el dengue constituye un problema multifactorial, en el que intervienen determinantes ambientales, sociales y climáticos. El aumento de la temperatura media global favorece la reproducción, supervivencia y actividad de los mosquitos vectores, acelerando el desarrollo de sus estados larvales y acortando el periodo de incubación extrínseca del virus, lo cual amplifica el potencial de transmisión (3). Asimismo, el calentamiento climático extiende la duración de las estaciones favorables para la proliferación de Aedes, prolongando así las temporadas de transmisión y aumentando la incidencia de dengue en poblaciones expuestas (2).

Los cambios en los patrones de precipitación y humedad impulsados por fenómenos asociados a la variabilidad climática, como El Niño también influyen directamente en los hábitats del vector al crear más criaderos naturales y artificiales, incrementando la carga de mosquitos en entornos urbanos y periurbanos (4).

Aunque en Bogotá no se registra la presencia del vector, debido a factores como su ubicación geográfica, altitud, latitud y temperatura; desde el año 2009 se realiza vigilancia epidemiológica para los casos importados de la enfermedad. Durante el primer trimestre de 2026 se notificaron 167 casos en enero, 50 en febrero y 52 en marzo, evidenciando una disminución importante al inicio del año, seguida de una leve estabilización en el número de casos.

Este comportamiento puede interpretarse a la luz de la variabilidad climática asociada al ENOS (El Niño-Oscilación del Sur). De acuerdo con reportes de la NOAA, a comienzos de 2026 persistían condiciones asociadas a una fase débil de La Niña, con una transición progresiva hacia condiciones neutrales durante el primer trimestre del año. La fase fría (La Niña) suele caracterizarse por un incremento en las precipitaciones y la humedad en la región andina, lo que favorece la formación de criaderos del mosquito en zonas endémicas y puede explicar el mayor número de casos observado en enero (5).

Posteriormente, la transición hacia una fase neutra del ENOS implica una disminución de la influencia climática dominante, generando condiciones más estables en términos de temperatura y precipitación. Este escenario podría estar relacionado con la reducción de casos observada en febrero y la estabilización en marzo, en la medida en que disminuyen las lluvias intensas y, por ende, la disponibilidad de criaderos temporales para el vector (5).

 

Nota: Los casos registrados en 2026 corresponden a reportes preliminares del SIVIGILA y están sujetos a ajustes posteriores.”

 

  • Evento vectorial Leptospirosis:

 

La leptospirosis es una zoonosis de distribución mundial que representa un problema significativo de salud pública, especialmente en regiones tropicales y subtropicales (6). Es causada por espiroquetas del género Leptospira, bacterias que se mantienen en reservorios animales, principalmente roedores, bovinos, porcinos y caninos, y se transmiten al ser humano a través del contacto de piel lesionada o mucosas con agua, suelo o alimentos contaminados con orina de animales infectados (7).

Clínicamente, la enfermedad puede presentarse como un cuadro febril agudo acompañado de cefalea, mialgias intensas (particularmente en pantorrillas), náuseas, vómito y diarrea. No obstante, en su forma grave puede evolucionar hacia el síndrome de Weil (ictericia, insuficiencia renal y hemorragia), hemorragia pulmonar masiva y falla multiorgánica, con un riesgo elevado de mortalidad si no se instaura tratamiento oportuno (8).

Diversos estudios han demostrado que el incremento de la precipitación, la humedad ambiental y la ocurrencia de eventos extremos, como las inundaciones, favorecen la supervivencia de Leptospira en el ambiente y aumentan la exposición humana (9).

La Secretaría Distrital de Salud (SDS) realiza seguimiento a las notificaciones de casos de leptospirosis desde el año 2009. En Bogotá, la enfermedad ha presentado un comportamiento irregular, con casos tanto en épocas secas como lluviosas. Sin embargo, se ha identificado una relación consistente entre el aumento de casos y la ocurrencia de eventos de encharcamiento e inundación.

Históricamente, uno de los periodos más representativos se registró entre octubre de 2011 y abril de 2012, cuando se presentaron intensos eventos de inundación en la ciudad. Posteriormente, desde 2017, se ha observado una tendencia en la cual los incrementos de casos coinciden con mayores eventos de acumulación de agua, lo que es consistente con la evidencia que relaciona la exposición a aguas contaminadas con el riesgo de transmisión de Leptospira (10). Estas condiciones favorecen la supervivencia de la bacteria en ambientes húmedos y aumentan la probabilidad de contacto humano, especialmente en zonas con limitaciones en drenaje y saneamiento (11).

Cabe resaltar que en 2020 se presentó una disminución atípica en los casos, posiblemente asociada a la reducción en la notificación durante la emergencia sanitaria por COVID-19, más que a cambios en las condiciones ambientales.

Para el inicio del año 2026, se notificaron 4 casos en enero, 2 casos en febrero y 1 caso en marzo, evidenciando una tendencia descendente durante el periodo analizado. Este comportamiento puede estar relacionado con la ocurrencia de eventos de encharcamiento e inundaciones en la ciudad y su impacto sobre la persistencia de la bacteria en el ambiente.

Los encharcamientos e inundaciones generan condiciones propicias para la transmisión de leptospirosis, ya que favorecen la acumulación de agua contaminada con orina de animales portadores, especialmente roedores. Estas condiciones incrementan el riesgo de exposición humana, particularmente en zonas con deficiencias en drenaje pluvial, manejo inadecuado de residuos sólidos o limitaciones en saneamiento básico.

En este sentido, el mayor número de casos registrado en enero podría estar asociado a la ocurrencia de lluvias previas y a la presencia de encharcamientos en diferentes sectores de la ciudad, lo que favorece la supervivencia de Leptospira en suelos húmedos y cuerpos de agua estancados. Posteriormente, la disminución de casos en febrero y abril podría explicarse por una menor frecuencia o intensidad de estos eventos, reduciendo así la probabilidad de contacto con fuentes contaminadas.

Es importante resaltar que la leptospirosis suele presentar un comportamiento rezagado frente a los eventos hidrometeorológicos, donde los casos pueden incrementarse días o semanas después de episodios de lluvias intensas o inundaciones.

Referencias

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1. (SDA) SDdAdB. Red de Monitoreo de Calidad del Aire de Bogotá – RMCAB. [Online], Bogotá D.C.; 2025. Disponible en: https://www.ambientebogota.gov.co/red-de-monitoreo-de-calidad-del-aire-de-bogota-rmcab.
2. (NOAA) NOaA. El Niño Southern Oscillation (ENSO). [Online]; 2025. Disponible en: https://psl.noaa.gov/enso/mei/.
3. Insituto Distrital de Gestion de Riesgos y Cambio Climático (IDIGER). Sistema de Información para la gestión del riesgo y cambio climático (SIRE) Bogotá; 2025.
4. OPS. Dengue. [Online]; 2024. Disponible en: https://www.paho.org/es/temas/dengue.
5. National Weather Service Climate Prediction Center (NOAA). ENSO Diagnostic Discussion [Internet]. College Park (MD): NOAA; 2025 Dic [citado 2026 May 5]. Disponible en: ENSO Diagnostic Discussion December 2025
6. OMS. Dengue región de las Américas. [Online]; 2023. Disponible en: https://www.who.int/es/emergencies/disease-outbreak-news/item/2023-DON475.
7. Baharom M, Ahmad N, Hod R, Norlen M. Environmental and Occupational Factors Associated with Leptospirosis: A Systematic Review. CellPress. 2024.
8. OMS. Noticias sobre brotes de enfermedades. [Online]; 2022. Disponible en: https://www.who.int/es/emergencies/disease-outbreak-news/item/2022-DON403.
9. Parra Barrera E, Bello Piruccini S, Rodriguez K, Duarte Valderrama C. Serologically Confirmed Human Leptospirosis in Colombia, 2015–2020. The American journal of tropical medicine and hygiene. 2024.
10. Pérez EC, Loyola S, Espitia- Almeida F, Torres – Pachecho J, Malambo -García D, Gomez – Camargo D. Variabilidad climática y casos de leptospirosis humana en Cartagena, Colombia: un estudio ecológico de 10 años. Revista Estadounidense de Medicina Tropical e Higiene. 2021.
11. Yanagihara Y, Villanueva, , Nomura , Ohno , Toshiki S. Leptospira Is an Environmental Bacterium That Grows in Waterlogged Soil. American Society for Microbiology. 2022.
12. Secretaria Distrital de Ambiente. Bases Red de Monitoreo de Calidad del Aire de Bogota Bogotá; 2025.

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Análisis de Indicadores Climáticos y Ambientales

  • Temperatura

Entre enero de 2009 y primer trimestre de 2026, la temperatura promedio mensual registrada por la Red de Monitoreo de Calidad del Aire de Bogotá (RMCAB)(1) fue 14,69 °C, evidenciando una tendencia ascendente a lo largo de la serie, equivalente a un incremento lineal aproximado de +0,06 °C por año en los promedios anuales. Al contrastar con la fase del ENOS (2), los meses clasificados como “Niño” presentan el mayor promedio térmico (15,10 °C), por encima de Neutro (14,52 °C) y Niña (14,47 °C), lo que es consistente con un patrón de calentamiento relativo en periodos Niño frente a otras fases.

En 2025, la temperatura promedio anual fue 15,06 °C, correspondiente a una anomalía cálida de +0,39 °C frente al promedio histórico 2009–2025 (14,67 °C). El año registró su máximo mensual en marzo (15,98 °C) y el mínimo en agosto (14,51 °C).

Con corte a enero–marzo de 2026, el promedio del primer trimestre se ubicó en 15,52 °C, lo que representa una anomalía de +0,85 °C frente al promedio 2009–2025 y un valor ligeramente superior al primer trimestre de 2025 (+0,15 °C) con 15,36°C. El primer trimestre 2026 mostró un comportamiento moderado en enero (15,15 °C) y febrero (15,08 °C), seguido por un aumento marcado en marzo (16,32 °C), sugiriendo un episodio de calentamiento mensual relevante en el cierre del trimestre, que podría asociarse a menor nubosidad, mayor radiación o condiciones atmosféricas locales específicas de ENOS (2).

Fuente datos: Datos de temperatura promedio:  Bases de RMCAB 2026 (12), validados por la Secretaría de Ambiente y procesados por la Subred Centro Oriente 2026.

  • Inundaciones y encharcamientos

Este indicador resume los eventos de acumulación de agua superficial (encharcamientos) e inundaciones reportadas en Bogotá del Sistema de Información para la Gestión del Riesgo y Cambio Climático (SIRE) (3) de Bogotá, en relación con los volúmenes de precipitación registrados.
En la serie 2009 a 2025, se evidencia que las inundaciones tienen ocurrencia principalmente en entre los años 2009 a 2022 con totales anuales variables, mientras que desde 2023 a 2025 el total anual registrado es de 0 obedeciendo posiblemente a las mejores condiciones de y capacidad de drenaje y alcantarillado de la ciudad. En contraste, los encharcamientos presentan alta variabilidad interanual con años de valores muy elevados en la serie histórica, lo que sugiere la sensibilidad a la precipitación como también a las condiciones urbanas de capacidad de drenaje.
Para 2025, aunque no hubo inundaciones, se registraron 147 encharcamientos en el año y la distribución mensual no fue homogénea, se presentaron máximos en febrero y marzo con 27 eventos cada mes y un aumento adicional en octubre de 20, mientras que hubo meses con 0 eventos como enero, septiembre y diciembre. Este patrón coincide con meses de alta lluvia, así por ejemplo marzo registra el mayor acumulado mensual de precipitación 2.660,2  coincidiendo con la determinación de temporada lluviosa en varios meses con mayor ocurrencia de los picos comunes de marzo a abril y octubre a noviembre típicos del clima andino del país determinado por el movimiento de la zona de confluencia intertropical de la zona ecuatorial del continente.
En la comparación anual, 2025 que tubo 147 encharcamientos fue prácticamente equivalente a 2024 con 148 encharcamientos, pese a que la lluvia total anual registrada en 2025 16.818,2 mm fue mayor que en 2024 11.244,3 mm de la sumatoria de estaciones evaluadas. Esto indica que la precipitación por sí sola no explica toda la variación de los encharcamientos y que también pueden intervenir la distribución temporal de las lluvias y/o cambios en condiciones de drenaje y reporte y situaciones de variabilidad climática extrema.

Para el primer trimestre de 2026, bajo condiciones ENOS Neutro y temporada lluviosa, no se registraron inundaciones, pero sí 17 encharcamientos: 7 en enero, 5 en febrero y 5 en marzo. La lluvia acumulada trimestral fue de 4.434,4 mm, con el mayor valor en febrero (1.681,8 mm).
Fuente de datos: Plataforma SIRE – Base de In

Actualización indicadores SALUDATA a junio de 2026

 

  • Casos notificados de ESI-IRAG en temporada de lluvias

La Infección Respiratoria Aguda (IRA) ha sido relacionada con la variabilidad de la temperatura y la humedad relativa, además de otros factores ambientales como la contaminación atmosférica, la acción del viento, las precipitaciones y la presión atmosférica (1). Bogotá se ha caracterizado por tener un régimen con dos temporadas de lluvias, la primera entre marzo y mayo, y la segunda temporada entre septiembre y noviembre. Cabe anotar que estos períodos de precipitaciones para la mayoría de los años 2009 a 2022 mostraron un comportamiento inusual abarcando meses tradicionalmente secos. El análisis de los períodos secos y lluviosos junto con la notificación del evento ESI IRAG (evento 345 SIVIGILA distrital) para los años 2009 a 2019 permite determinar que el 60% de casos se presentan en temporada de lluvias, coincidiendo con estudios realizados que evidencian un patrón estacional en las infecciones respiratorias denominado “picos respiratorios” en los periodos de precipitaciones anteriormente descritos, siendo una de las razones el aumento en la circulación de los virus respiratorios durante las temporadas de incremento regional de las precipitaciones (2).

Del periodo 2009 al 2019, se denota que el año con mayor número de notificaciones es 2009 con 3.773 casos, lo cual se puede relacionar con la pandemia de Influenza virus A H1N1; le siguen el 2010 y el 2011, con 2.592 y 2.158 casos respectivamente, siendo estos mismos años los que muestran mayores registros en la precipitación (10114,6 mm en 2010 y 10640,1 mm en 2011) y el predominio del fenómeno de “La Niña”. Por el contrario, el 2015 registra la menor notificación (545 casos) y se acompaña de la precipitación anual acumulada más baja de estos años (5867,4 mm) y de la presencia del fenómeno climático “El Niño” que atenúa las lluvias.

La notificación para el 2020 (11.161 casos) se ve afectada por la inclusión de casos sospechosos de COVID-19, especialmente durante los meses iniciales de la pandemia (marzo a julio), lo cual hace que los datos de ese año no sean comparables con los datos del histórico del evento. Para el 2021 se registró una notificación de 1.686 casos de IRAG, teniendo en cuenta que por la contingencia de COVID-19 la vigilancia priorizó la adherencia a la definición operativa de este evento respiratorio; el 66% de las notificaciones (1.106 casos) se presentaron en meses lluviosos. En el 2022, los datos señalan 4.278 casos de ESI-IRAG notificados, 82% correspondientes a los meses de febrero a junio y septiembre a diciembre, los cuales se clasificaron como lluviosos.

En cuanto a 2023, se tiene una notificación de 4.080 casos y en 2024 de 5.151 casos, 47% y 49% de estos respectivamente, correspondientes a meses lluviosos. Según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), para esos años “La Niña” se evidenció en enero de 2023, mientras que “El Niño” desde mayo de 2023 hasta abril de 2024; estos fenómenos de variabilidad climática favorecen las infecciones respiratorias, en el primer caso mediante el aumento de lluvias y en el segundo, debido a condiciones climáticas que propician temporadas secas las cuales contribuyen a la suspensión de partículas contaminantes en el aire y por tanto afectan la calidad de este.

De manera preliminar, en 2025 se notificaron 5.093 casos de ESI-IRAG, 82% de estos en los meses lluviosos del período (febrero a agosto, octubre y noviembre). Asimismo, datos preliminares de 2026 señalan 2.573 casos notificados entre enero y junio, de los cuales 43% corresponden al primer trimestre, predominantemente lluvioso.

 

Referencias:

 

(1) Robles Sánchez, Danny E. Influencia de la temperatura y humedad ambiental en las infecciones respiratorias agudas (IRA) en la ciudad de Huaraz, periodo 2012 – 2016, 2018 [Tesis Doctoral]. Huaraz: Unasam; 2019 [citado 3 Abr 2020]. Disponible en: http://repositorio.unasam.edu.pe/bitstream/handle/UNASAM/3340/T033_71449783_T.pdf?sequence=1

(2) Correal, María; Marthá, Juan; Sarmiento, Rodrigo. Influencia de la variabilidad climática en las enfermedades respiratorias agudas en Bogotá. 2015. Biomédica, 130-138. Disponible en:https://revistabiomedica.org/index.php/biomedica/article/view/2456/2811

 

 

Análisis enfermedades transmitidas por vectores

  • Evento vectorial Dengue:

El dengue es una enfermedad viral transmitida por mosquitos del género Aedes (principalmente Aedes aegypti), que representa una amenaza creciente para la salud pública global debido a su expansión geográfica y al incremento en la frecuencia y magnitud de los brotes en regiones tropicales y subtropicales (1). Clínicamente se caracteriza por fiebre alta, dolor de cabeza intenso, mialgias, artralgias, náuseas y vómitos, y en casos severos puede evolucionar hacia formas hemorrágicas o shock, con elevada mortalidad si no se atiende oportunamente (1).

Desde la perspectiva de salud pública, el dengue constituye un problema multifactorial, en el que intervienen determinantes ambientales, sociales y climáticos. El aumento de la temperatura media global favorece la reproducción, supervivencia y actividad de los mosquitos vectores, acelerando el desarrollo de sus estados larvales y acortando el periodo de incubación extrínseca del virus, lo cual amplifica el potencial de transmisión (3). Asimismo, el calentamiento climático extiende la duración de las estaciones favorables para la proliferación de Aedes, prolongando así las temporadas de transmisión y aumentando la incidencia de dengue en poblaciones expuestas (2).

Los cambios en los patrones de precipitación y humedad impulsados por fenómenos asociados a la variabilidad climática, como El Niño también influyen directamente en los hábitats del vector al crear más criaderos naturales y artificiales, incrementando la carga de mosquitos en entornos urbanos y periurbanos (4).

Aunque en Bogotá no se registra la presencia del vector, debido a factores como su ubicación geográfica, altitud, latitud y temperatura; desde el año 2009 se realiza vigilancia epidemiológica para los casos importados de la enfermedad. Durante el segundo trimestre del 2026 se notificaron 104 casos en abril, 108 en mayo y 91 en junio, evidenciando una disminución importante al inicio del año, seguida de una leve estabilización en el número de casos.

Este comportamiento puede interpretarse en el contexto de la evolución de la variabilidad climática asociada al fenómeno El Niño – Oscilación del Sur (ENOS). De acuerdo con el Climate Prediction Center (CPC) de la NOAA, durante el trimestre abril-junio de 2026 predominaron condiciones ENSO-neutrales, tras la finalización del episodio de La Niña, mientras que hacia finales del trimestre comenzó el desarrollo de condiciones de El Niño, cuya consolidación se proyectó para los meses siguientes (5).

En este contexto, la notificación de casos de dengue mostró una relativa estabilidad durante el segundo trimestre de 2026, con 104 casos en abril, 108 en mayo y 91 en junio. Aunque las condiciones ENSO – neutrales representan una fase de transición en la que los efectos climáticos sobre la precipitación y la temperatura pueden variar entre regiones, la dinámica del dengue en Bogotá depende principalmente del comportamiento epidemiológico en las zonas endémicas del país, desde donde se originan la mayoría de los casos notificados en el Distrito. No obstante, la variabilidad climática puede influir indirectamente en la abundancia del vector y en la intensidad de la transmisión en dichas regiones, contribuyendo al patrón observado de casos importados (5).

 

Nota: Los casos registrados en 2026 corresponden a reportes preliminares del SIVIGILA y están sujetos a ajustes posteriores.”

 

  • Evento vectorial Leptospirosis:

 

La leptospirosis es una zoonosis de distribución mundial que representa un problema significativo de salud pública, especialmente en regiones tropicales y subtropicales (6). Es causada por espiroquetas del género Leptospira, bacterias que se mantienen en reservorios animales, principalmente roedores, bovinos, porcinos y caninos, y se transmiten al ser humano a través del contacto de piel lesionada o mucosas con agua, suelo o alimentos contaminados con orina de animales infectados (7).

Clínicamente, la enfermedad puede presentarse como un cuadro febril agudo acompañado de cefalea, mialgias intensas (particularmente en pantorrillas), náuseas, vómito y diarrea. No obstante, en su forma grave puede evolucionar hacia el síndrome de Weil (ictericia, insuficiencia renal y hemorragia), hemorragia pulmonar masiva y falla multiorgánica, con un riesgo elevado de mortalidad si no se instaura tratamiento oportuno (8).

Diversos estudios han demostrado que el incremento de la precipitación, la humedad ambiental y la ocurrencia de eventos extremos, como las inundaciones, favorecen la supervivencia de Leptospira en el ambiente y aumentan la exposición humana (9).

La Secretaría Distrital de Salud (SDS) realiza seguimiento a las notificaciones de casos de leptospirosis desde el año 2009. En Bogotá, la enfermedad ha presentado un comportamiento irregular, con casos tanto en épocas secas como lluviosas. Sin embargo, se ha identificado una relación consistente entre el aumento de casos y la ocurrencia de eventos de encharcamiento e inundación.

Históricamente, uno de los periodos más representativos se registró entre octubre de 2011 y abril de 2012, cuando se presentaron intensos eventos de inundación en la ciudad. Posteriormente, desde 2017, se ha observado una tendencia en la cual los incrementos de casos coinciden con mayores eventos de acumulación de agua, lo que es consistente con la evidencia que relaciona la exposición a aguas contaminadas con el riesgo de transmisión de Leptospira (10). Estas condiciones favorecen la supervivencia de la bacteria en ambientes húmedos y aumentan la probabilidad de contacto humano, especialmente en zonas con limitaciones en drenaje y saneamiento (11).

Cabe resaltar que en 2020 se presentó una disminución atípica en los casos, posiblemente asociada a la reducción en la notificación durante la emergencia sanitaria por COVID-19, más que a cambios en las condiciones ambientales.

Durante el segundo trimestre de 2026 se notificaron 7 casos en abril, 2 casos en mayo y 7 casos en junio, evidenciando un bajo número de casos durante el periodo analizado, con una disminución temporal en mayo y un ligero incremento en junio. Este comportamiento puede analizarse en el contexto de las condiciones hidrometeorológicas extremas registradas en Bogotá. De acuerdo con los informes de predicción climática del IDEAM, durante abril y mayo persistieron condiciones lluviosas asociadas a la transición del fenómeno ENOS hacia una fase neutral, mientras que en junio comenzó una disminución gradual de las precipitaciones, aunque continuaron presentándose lluvias y eventos localizados de encharcamiento e inundación en algunos sectores de la ciudad (12). Estas condiciones favorecen la permanencia de Leptospira spp. en ambientes húmedos y cuerpos de agua contaminados, incrementando el riesgo de exposición de la población, especialmente en zonas con deficiencias en drenaje, presencia de roedores o acumulación de aguas lluvias. No obstante, el reducido número de casos notificados durante el trimestre sugiere que, además de la influencia de las condiciones climáticas, el comportamiento epidemiológico de la enfermedad responde a múltiples factores relacionados con las condiciones ambientales, el saneamiento básico, la exposición ocupacional y recreativa, así como las acciones de vigilancia y control implementadas en el Distrito. Además, los encharcamientos e inundaciones generan condiciones propicias para la transmisión de leptospirosis.

Referencias

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1. (SDA) SDdAdB. Red de Monitoreo de Calidad del Aire de Bogotá – RMCAB. [Online], Bogotá D.C.; 2025. Disponible en: https://www.ambientebogota.gov.co/red-de-monitoreo-de-calidad-del-aire-de-bogota-rmcab.
2. (NOAA) NOaA. El Niño Southern Oscillation (ENSO). [Online]; 2025. Disponible en: https://psl.noaa.gov/enso/mei/.
3. Insituto Distrital de Gestion de Riesgos y Cambio Climático (IDIGER). Sistema de Información para la gestión del riesgo y cambio climático (SIRE) Bogotá; 2025.
4. OPS. Dengue. [Online]; 2024. Disponible en: https://www.paho.org/es/temas/dengue.
5. National Weather Service Climate Prediction Center (NOAA). ENSO Diagnostic Discussion [Internet]. College Park (MD): NOAA; 2025 Dic [citado 2026 May 5]. Disponible en: ENSO Diagnostic Discussion December 2025
6. OMS. Dengue región de las Américas. [Online]; 2023. Disponible en: https://www.who.int/es/emergencies/disease-outbreak-news/item/2023-DON475.
7. Baharom M, Ahmad N, Hod R, Norlen M. Environmental and Occupational Factors Associated with Leptospirosis: A Systematic Review. CellPress. 2024.
8. OMS. Noticias sobre brotes de enfermedades. [Online]; 2022. Disponible en: https://www.who.int/es/emergencies/disease-outbreak-news/item/2022-DON403.
9. Parra Barrera E, Bello Piruccini S, Rodriguez K, Duarte Valderrama C. Serologically Confirmed Human Leptospirosis in Colombia, 2015–2020. The American journal of tropical medicine and hygiene. 2024.
10. Pérez EC, Loyola S, Espitia- Almeida F, Torres – Pachecho J, Malambo -García D, Gomez – Camargo D. Variabilidad climática y casos de leptospirosis humana en Cartagena, Colombia: un estudio ecológico de 10 años. Revista Estadounidense de Medicina Tropical e Higiene. 2021.
11. Yanagihara Y, Villanueva, , Nomura , Ohno , Toshiki S. Leptospira Is an Environmental Bacterium That Grows in Waterlogged Soil. American Society for Microbiology. 2022.
12. Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM). Informe de predicción climática a corto, mediano y largo plazo. Bogotá D.C.: IDEAM; 2026. Disponible en: https://www.ideam.gov.co/sala-de-prensa/informes/Informe-de-predicción-climática-a-corto,-mediano-y-largo-plazo

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Análisis de Indicadores Climáticos y Ambientales

 

  • Temperatura

Entre enero de 2009 y junio de 2026, la temperatura promedio mensual registrada por la Red de Monitoreo de Calidad del Aire de Bogotá (RMCAB) (1) fue de 14,71 °C. Para estimar la tendencia se utilizaron los años completos 2009–2025, observándose un incremento lineal aproximado de +0,06 °C por año. Al estratificar descriptivamente por fase ENOS (2), los meses clasificados como Niño presentaron el mayor promedio térmico (15,13 °C), seguidos por Neutro (14,59 °C) y Niña (14,47 °C). El dato de junio de 2026 no se incluyó en esta comparación por fase, debido a que el archivo no registra clasificación ENOS para ese mes.

En 2025, la temperatura promedio anual fue de 15,05 °C, equivalente a una anomalía cálida de +0,37 °C frente al promedio histórico 2009–2025 (14,68 °C). El máximo mensual se registró en marzo (15,98 °C) y el mínimo en agosto (14,51 °C).

Entre enero y junio de 2026, la temperatura promedio fue de 15,60 °C, es decir, +0,92 °C respecto al promedio 2009–2025. En el segundo trimestre alcanzó 15,69 °C, superior en 0,17 °C al primer trimestre (15,52 °C): abril registró 15,55 °C, mayo 15,97 °C y junio 15,54 °C. Las temperaturas máximas mensuales oscilaron entre 25,5 °C y 26,8 °C y las mínimas entre 5,0 °C y 6,8 °C. Abril y mayo estuvieron clasificados como Niño, mientras que para junio no se dispuso de clasificación ENOS; por tanto, la relación observada es descriptiva y no permite atribuir causalidad directa.

Fuente de datos: Bases de temperatura de la RMCAB 2026 (12), validadas por la Secretaría Distrital de Ambiente y procesadas por la Subred Centro Oriente ESE, 2026.

 

  • Inundaciones y encharcamientos

Este indicador resume los eventos de acumulación superficial de agua (encharcamientos) e inundaciones reportados en Bogotá mediante el Sistema de Información para la Gestión del Riesgo y Cambio Climático (SIRE), en relación con los registros de precipitación. En la serie 2009–2025, las inundaciones se concentraron principalmente entre 2009 y 2022, mientras que entre 2023 y 2025 no se registraron eventos en la base analizada. Los encharcamientos, en cambio, presentaron alta variabilidad interanual. Estos datos permiten describir el comportamiento temporal, pero no establecer por sí solos las causas de la reducción de inundaciones.

Durante enero a junio de 2026 no se reportaron inundaciones y se registraron 44 encharcamientos: 17 en el primer trimestre y 27 en el segundo. En abril, mes clasificado como lluvioso, se concentraron los 27 encharcamientos del segundo trimestre, coincidiendo con 1.707,3 mm de lluvia acumulada; en mayo y junio, clasificados como menos lluviosos, se registraron 666,8 mm y 796,4 mm, respectivamente, sin encharcamientos. La lluvia acumulada del segundo trimestre fue de 3.170,5 mm, 28,5 % menor que la del primero (4.434,4 mm). El patrón evidencia una concentración temporal de los eventos en abril y confirma que el volumen acumulado de lluvia no explica por sí solo su ocurrencia, pues también intervienen la intensidad y distribución de las precipitaciones, las condiciones locales de drenaje y el registro de los eventos.
Fuente de datos: Plataforma SIRE – Base de Inundaciones y Encharcamientos 2026; registros de precipitación RMCAB 2026 validados por la Secretaría Distrital de Ambiente y procesados por la Subred Centro Oriente ESE.

  • Fenómenos de remoción en masa (FRM)

Este indicador resume los fenómenos de remoción en masa (FRM) y las familias afectadas reportados en Bogotá mediante el Sistema de Información para la Gestión del Riesgo y Cambio Climático (SIRE).

En el periodo enero de 2009 a junio de 2026, los FRM presentaron alta variabilidad temporal. Al comparar descriptivamente por fase ENOS, los meses clasificados como Niña registraron el mayor promedio de FRM (34,42 eventos mensuales), seguidos por Neutro (15,33) y Niño (7,03). La precipitación promedio mensual fue igualmente mayor en Niña (904,34 mm) que en Neutro (817,40 mm) y Niño (727,87 mm), lo que respalda una asociación descriptiva entre condiciones más húmedas y mayor ocurrencia de FRM, sin demostrar causalidad. Entre enero y junio de 2026 se registraron 32 FRM y 50 familias afectadas. En el segundo trimestre ocurrieron 18 FRM y 23 familias afectadas: abril presentó 8 eventos y 2 familias afectadas, mayo 7 eventos y 10 familias, y junio 3 eventos y 11 familias. Los FRM disminuyeron conforme el trimestre pasó de lluvioso en abril a menos lluvioso en mayo y junio; sin embargo, el número de familias afectadas aumentó, evidenciando que la frecuencia de eventos y su magnitud social no son necesariamente proporcionales. Aunque la temperatura promedio trimestral fue de 15,69 °C y alcanzó 15,97 °C en mayo, los FRM descendieron de 8 a 3, por lo que no se observa una correspondencia positiva directa con la temperatura. Abril y mayo estuvieron clasificados como Niño y junio no contó con dato ENOS en el archivo.

Fuente de datos: Plataforma SIRE – Base de Fenómenos de Remoción en Masa 2026; registros de precipitación y temperatura RMCAB 2026 validados por la Secretaría Distrital de Ambiente y procesados por la Subred Centro Oriente ESE.

 

Nota 1: Para referenciar la gráfica y el análisis del presente indicador debes hacerlo de la siguiente manera: Secretaría Distrital de Salud. Observatorio de Salud de Bogotá-SaluData. Disponible en https://saludata.saludcapital.gov.co/osb/

Nota 2: Para referenciar los datos usados: Ingresa a la ficha técnica del indicador ítem: Fuente de la información. Como usuario de SaluData eres responsable del uso, análisis e interpretación de los datos descargados.

2 comentarios sobre “Cambio climático

  • Fabian Serrano R

    Buenas sres SSD, viendo los indicadores debería haber uno que integre la salud ambiental como el visor geográfico de la SDA, para analizar los tiempos actuales y poder tomar acciones desde el seno de la comunidad, caso razonamiento de agua, que van a generar una estadística para el final del año en cuanto a enfermedades gastrointestinales, cuáles son las recomendaciones y acciones para mitigar este evento, entre otros, gracias y saludos

    • Observatorio de Salud de Bogotá

      Buen día Fabian.

      Agradecemos su visita y comentario.

      En respuesta a la inquietud planteada, es necesario aclarar que, de acuerdo con la información presentada en el tablero de cambio climático, se muestra una relación entre las enfermedades sensibles al clima, categorizadas por año, y su vinculación con fenómenos climáticos específicos como «El Niño» y la temporada de lluvias en el distrito.

      A diferencia del visor geográfico de la SDA, que se basa en estaciones de monitoreo, nuestro análisis reconoce que las enfermedades sensibles al clima no pueden ser asociadas a un único punto espacial. Esto se debe a que su incidencia está influenciada por múltiples factores, como el entorno laboral, el hogar y los lugares de ocio que frecuentan las personas, entre otros.

      Por ello en nuestros indicadores se va a encontrar la relación que existe entre el aumento o disminución de las enfermedades sensibles al clima y las variables climatológicas propias del distrito. De esta manera, proporcionamos una visión más completa y precisa del impacto del cambio climático en la salud pública.

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