Datos de Salud

Enfermedades Crónicas

Para conocer la información completa de la gráfica, lo invitamos a desplazarse de forma horizontal sobre esta.

 

Análisis

Las enfermedades respiratorias inferiores crónicas evaluadas para este indicador, comprenden bronquitis no especificada como aguda o crónica, bronquitis crónica simple y mucopurulenta, bronquitis crónica no especificada, enfisema, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, estado asmático, y bronquiectasia. En Bogotá, en el periodo 2007-2018, se observa una tendencia a la disminución en la mortalidad por este evento, la cual es estadísticamente significativa con un porcentaje de variación anual del 4,70 % (Joinpoint Versión 4.6.6.0). La tasa ajustada estimada en el año 2018 es de 2,3 muertes por cada 100.000 habitantes (dato preliminar). Candelaria y Santa Fe fueron las localidades con mayor tasa anual ajustada: 10,2 y 9,9 muertes por cada 100.000 habitantes respectivamente, mientras que Barrios Unidos y Sumapaz mostraron las menores tasas (0,5 y 0,0) respectivamente.

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4 comentarios sobre “Respiratorias

  1. Muy buenas tardes. Los felicito por la información que publican pues es un ejercicio juicioso. Sin embargo quisiera preguntarles porque hemos aumentado el análisis a individuos de 70 años para atrás; porque no se trabaja con 65 años para atrás. Y si es posible conocer la información desagregada para cada causa de la mortalidad o saber en donde podría consultar dichos números.

    Mil gracias

  2. Buenas tardes. Para mi también es muy útil la información que están generando. Vale la pena identificar qué procesos se han llevado a cabo de manera exitosa para que tengamos una disminución de la mortalidad por esta causa.
    Ante la pregunta anterior, creo que cobijar las estadísticas los diferentes grupos etarios aporta para tener una visión más completa, en especial si tenemos
    en cuenta el envejecimiento de la población colombiana, grupo que requiere un porcentaje de atención cada vez mayor, tanto por parte del sistema de salud, como de las familias. Es por lo tanto, útil para la proyección de servicios de salud en los tres niveles de prevención y para ir creando un apoyo para las y los cuidadores de personas mayores con cronicidad.

    1. Apreciada Fanny,

      Agradecemos tu comunicación y comentarios.

      Al respecto te comentamos que, con el propósito de evaluar cambios en un evento, debe tenerse en cuenta que la tasa de mortalidad ajustada (estandarizada) por edad es un indicador que permite comparar mejor la tendencia de una enfermedad a lo largo del tiempo. Algunos análisis adicionales (datos que no fueron incluidos en la gráfica publicada), sustentan que puede haber una tendencia a la disminución de las muertes por enfermedad respiratoria inferior crónica (ERIC) en menores de 70 años durante el periodo 2005-2017, siendo 2017 el último año con bases de mortalidad consideradas definitivas por el DANE.

      De hecho, al realizar un análisis del comportamiento anual promedio de las muertes por ERIC, y agrupando por trienios, se observa que la tasa de mortalidad ajustada media anual fue de 4,4 muertes por 100.000 en 2005-2007, de 3,5 muertes por 100.000 en 2009-2011 y de 2,7 muertes por 100.000 en 2015 a 2017. Hay que tener en cuenta que las enfermedades crónicas, incluyendo las ERIC, son multifactoriales y tienen factores de riesgo comunes como el tabaquismo, antecedentes familiares, la contaminación intradomiciliaria y ambiental externa y las exposiciones ocupacionales, entre otros. De manera muy positiva, según los Estudios de consumo de sustancias psicoactivas en Bogotá realizados en los años 2009 y 2016, la prevalencia del consumo de sustancias relacionadas al tabaco ha disminuido al comparar ambos periodos tanto en prevalencia en el último año como en el último mes (actual), así como en incidencia de consumo. La caída en la prevalencia de último mes se observa tanto en hombres como en mujeres, para todos los grupos de edad y estratos socioeconómicos.

      La Secretaría Distrital de Salud trabaja actualmente en diferentes acciones para prevenir y abordar este tipo de enfermedades respiratorias incluyendo consejería breve de cesación de tabaco en el espacio público, la jornada distrital de hábitos de vida saludables, la estrategia de Información en salud “Bogotá vital” en torno a cinco prioridades en salud: fomento de la alimentación saludable, promoción de la actividad física, disminución del consumo de tabaco, fomento del consumo responsable de alcohol y mejoramiento de la calidad del aire, en la campaña de reducción del consumo de tabaco “¿Qué aspiras para tu futuro?” y en gestión del riesgo se realiza seguimiento a personas con diagnóstico de EPOC, el cual, según priorización y factores de riesgo, busca lograr acceso oportuno a los servicios de salud. Estas son algunas de las actividades institucionales. Sin embargo, y debido a la multicausalidad de las enfermedades crónicas, tanto en incidencia como en mortalidad, otras acciones individuales de no consumo, no exposición o de uso de mascarillas, pueden también estar teniendo un papel decisivo en la disminución de la mortalidad por esta causa, sumado a las acciones competentes de los demás sectores.

      Una explicación plausible de la disminución de las tasas, si se viese la tendencia a corto plazo (por ejemplo, últimos cuatro años), podría estar también relacionada con los cambios en la calidad de la notificación de la muerte, tanto en la redacción del certificado de defunción por el médico que lo firma, como en la codificación del evento. No obstante, entre el 2005-2017, y con el análisis resumen de tres años por subperiodo para estabilizar la tasa, pareciera una explicación poco probable. Por otro lado, el uso de cálculos de mortalidad en los menores de 70 años, y no población completa, se debe, en este caso, a seguimiento para disminuir la mortalidad prematura, aunque el alcance de las acciones institucionales abarca la totalidad de la población. Finalmente, es de anotar que las tasas calculadas hasta la fecha usan las poblaciones proyectadas por el DANE con base en el censo 2005, y que se prevén cambios en sus valores puntuales (hacia el incremento) con las nuevas poblaciones basadas en censo 2018. No obstante, a pesar del incremento esperable de las tasas, parece poco plausible que esta tendencia (disminuir) cambie de dirección una vez se recalculen datos, aunque esto dependería, en gran medida, de la nueva distribución etaria quinquenal al interior de las poblaciones anuales.

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